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Unidos, además de por amistad, también por un sin fin de ideas en común, nos ponemos a vuestra disposición para ayudaros en todo lo que esté a nuestro alcance, tanto en cuestiones de ámbito sanitario como en los derechos y obligaciones laborales, como también información de interés que podáis tener dentro del trabajo que estáis desempeñando.

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LESIONES Y ENFERMEDADES QUE PUEDEN CAUSAR LOS AGENTES FÍSICOS, 3º PARTE

s.pngEn esta tercera parte vamos a conocer también varios capítulos entre ellos Quemaduras. ¿Saber qué es la Piel? Quemaduras de primer grado. ¿Cómo prevenir las quemaduras solares? Quemaduras de segundo grado. Quemaduras de tercer grado.

 

¿Qué hacer en caso de congelación?

  • Para ayudar a un paciente de forma adecuada debes hacer lo siguiente:
  • Retíralo del frío.
  • Aflójale la ropa para favorecer la circulación de la sangre.
  • Si tu paciente está consciente le puedes ofrecer bebidas no alcohólicas templadas. Las bebidas alcohólicas aumentan la pérdida de calor porque el alcohol es un vasodilatador.
  • Empieza con el recalentamiento de la extremidad afectada sin más demora. Puedes usar agua caliente pero ten cuidado de no producir quemaduras. Recuerda que la zona afectadaestá insensible al dolor.
  • Los guantes y calcetines helados se descongelarán junto con la extremidad afectada.
  • Después los retirarás, cuando están descongelados y se puedan retirar con facilidad.
  • No fricciones ni masajees el miembro afectado, se puede fracturar.
  • No rompas las ampollas si las hay.
  • No dejes a tu paciente que camine apoyando el miembro afectado.
  • Eleva la extremidad afectada para disminuir la inflamación, de esta forma le aliviarás el dolor.
  • No le des tabaco, la nicotina es una sustancia que produce vasoconstricción y, por lo tanto, dificulta la circulación de la sangre.
  • No apliques ningún tipo de pomada o ungüento en la zona lesionada: Impide una correcta valoración y en el hospital habrá que limpiarlo.
  • Para calentar la nariz y las orejas las puedes cubrir con tus manos.

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12.pngQuemaduras.


Todo el mundo ha oído hablar de las quemaduras, pero ¿sabrías definirlas? ¿Y reconocerlas o clasificarlas?

 

Se denomina quemadura a la lesión de los tejidos producidas por el calor o el frío, por sustancias químicas de tipo corrosivo, por descargas eléctricas y radiaciones.

 

La quemadura afecta en primer lugar a la piel, pudiéndose extender a la capa muscular e incluso al hueso. Debido a la masiva destrucción de tejidos se producen grandes pérdidas de líquidos y electrolitos, que producen alteraciones importantes en el organismo y harán necesarias la utilización de medidas urgentes y agresivas en el tratamiento.

 

Una quemadura grave puede poner en peligro la vida y requiere atención médica inmediata.

 

La gravedad de la quemadura depende, principalmente, de la temperatura del medio que la causó y la duración de exposición a ésta por parte de la víctima.

 

La gravedad también está determinada por el lugar del cuerpo donde se produce, la extensión de esta, edad (los niños y los ancianos son más vulnerables) y el estado físico de la víctima.

 

La quemadura no sólo destruye la capa protectora de la piel, sino que además, causa alteraciones en otros órganos y sistemas que serán más graves cuanto más profunda y extensa sea la quemadura.

 

Las quemaduras  pueden clasificarse en diferentes grados dependiendo de la profundidad de las lesiones que producen en los tejidos. Las debes valorar desde fuera a dentro:

 

Quemaduras de Primer grado

 

Quemadoras de segundo grado

Superficial

Profundas

 

Quemaduras de Tercer grado

 

11.png¿Sabes qué es la Piel?

 

La piel es un órgano, de hecho es nuestro órgano más grande: Ocupa aproximadamente 2 m² de extensión y su espesor varía entre los 0,5 mm de los párpados a los 4 mm del talón. Su peso total es de unos 5 kg.

 

La piel es esencial para la supervivencia de una persona: Forma una barrera que protege nuestro cuerpo de infecciones y de lesiones externas, regula y evita la pérdida de líquidos fundamentales para la vida como la sangre y el agua, nos ayuda a regular la temperatura corporal a través de la transpiración y nos protege de los rayos ultravioletas nocivos del sol. Además, las células nerviosas de nuestra piel nos ayudan a sentir sensaciones como el frío, el calor o notar cuando nos tocan.

 

La piel está formada por tres capas que de fuera a dentro son: la epidermis, la dermis y el tejido subcutáneo. 

 

La Epidermis es la capa superior de la piel, la más externa, la que puedes ver y tocar. Es la que da resistencia y protección. Tiene el espesor de una hoja de papel en la mayor parte del cuerpo. La epidermis tiene cuatro capas de células que se descaman y renuevan constantemente, de hecho, en cada minuto del día perdemos entre 30.000 y 40.000 células muertas de la superficie de nuestra piel.

 

Por debajo de la epidermis se encuentra la siguiente capa de nuestra piel, la dermis, que está formada por vasos sanguíneos, terminaciones nerviosas, glándulas sebáceas (las cuales producen el aceite natural de la piel) y sudoríparas. También contiene sustancias que le dan resistencia y flexibilidad a la piel. La dermis nutre a la epidermis.

 

La capa inferior de nuestra piel es el tejido subcutáneo. Está formada en su mayoría por grasa que ayuda a proteger al cuerpo contra golpes y otras lesiones y ayuda a mantener la temperatura corporal.

 

En la piel del hombre se produce más secreción sebácea que la que tiene la mujer. Esto es debido a la mayor cantidad de andrógenos (hormona sexual masculina) que produce el varón. Cómo consecuencia, la piel masculina es más gruesa y grasa que la femenina.

 

Quemaduras de primer grado.


El ejemplo más claro de una quemadura de primer grado es la quemadura producida por el sol, sin tomar las medidas adecuadas:

 

Has pasado más de una hora tomando el sol y no has tenido la precaución de ponerte una crema protectora. Tu piel empieza a enrojecerse y sientes en ella mucho calor, parece que estás "ardiendo".

 

Las quemaduras de primer grado lesionan la capa superficial de la piel (la epidermis). La zona afectada se encuentra enrojecida, en ocasiones puede estar inflamada. Son dolorosas y también pueden producir quemazón y picor.

 

Curan por sí solas a los pocos días, aunque puedes acelerar este proceso hidratándolas y aplicando frío en forma de paños. De esta forma alivias la sensación de dolor y tirantez.

 

Estas quemaduras no producen cicatriz, pero sí es posible que se caigan las células lesionadas para ser sustituidas por otras. Por este motivo te "pelas" después de tomar el sol.

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¿Cómo prevenir las quemaduras solares?


Seguro que más de una vez has mudado tu piel (te has "pelado) a consecuencia de una quemadura solar. Esta actitud no es muy saludable, ya que si tomas el sol sin la debida protección, estarás expuesto a padecer diversas enfermedades de la piel. Por eso te recomiendo que siguas estos consejos.

 

Como medida general debes evitar la exposición prolongada al sol ya que este produce una agresión contra tu piel: Debido a esto, se acelera el envejecimiento de esta, aparecen en ella manchas y arrugas y, además, es la responsable de la aparición de cáncer de piel (melanoma). 

 

La mejor manera de evitar las quemaduras solares es tomar las medidas preventivas adecuadas antes de que estas aparezcan.

 

Sigue estos consejos: 

  • Utiliza un filtro solar adecuado. Las cremas solares, con un factor mínimo de 15, te las debes de aplicar 30 minutos antes de exponerte al sol. Debes volver a repetir la aplicación cada dos horas o cada hora y media si te estás bañando. Si te restriegas con la toalla para secarte o estás sudando mucho, también debes repetir la aplicación de la crema. Te debes poner la crema solar en todas las partes expuestas de la piel, incluidas las que pueden estar por debajo del agua ya que los rayos solares la atraviesan fácilmente. Debes tener en cuenta que las cremas solares no protegen al 100 % de los rayos ultravioleta y la única protección total contra los efectos nocivos del sol es evitar al máximo su exposición.
  • No te expongas al sol demasiado tiempo, especialmente durante los primeros días, cuando la piel no está acostumbrada. La primera exposición no debe ser superior a los 15 minutos, independientemente del tipo de piel. Progresivamente la puedes ir aumentando cada día.
  • Los niños de menos de 6 meses no deben exponerse al sol. Su piel no tiene la protección adecuada para defenderse contra los rayos del sol.
  • No es conveniente que tomes el sol en las horas de máximo calor. Estas están comprendidas entre las 10 de la mañana y las 5 de la tarde.
  • Debes usar gorras o sombreros y llevar una camiseta cuando estés cerca del agua, ya que esta refleja hasta un 25 % los rayos ultravioleta.
  • Protégete del sol incluso en días nublados, porque los rayos solares atraviesan las nubes.

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Quemaduras de segundo grado.

 

Para entender con más facilidad las lesiones que producen las quemaduras de segundo grado, imagina a una persona que expone una parte de su cuerpo a una fuente de calor: Si la exposición es muy breve, como ocurre al pasar la mano de forma rápida por encima de una llama, aparecerá como mucho un enrojecimiento de la zona expuesta al calor y poco más. Esto sería una quemadura de primer grado, ya que sólo está afectada la capa más externa de la piel, la epidermis.

 

Si esta persona deja más tiempo su mano sobre la llama, además de la epidermis, la acción del calor irá penetrando por su piel, destruyéndola hasta llegar a la dermis.

 

Las quemaduras de segundo grado penetran más profundo que la quemadura de primer grado: destruyen las capas de la epidermis y llegan hasta la capa de la dermis. Pueden dañar las glándulas sudoríparas y los folículos pilosos, y son extremadamente dolorosas. Además producen una inflamación intensa del lugar quemado y suelen aparecer ampollas.

 

Dependiendo de la profundidad de la piel afectada pueden ser superficiales y profundas, pero a veces es muy difícil distinguir si la quemadura es de segundo grado superficial o profunda.

 

Quemaduras de segundo grado superficial: Está afectada la epidermis y parte más superficial de la dermis. Son muy dolorosas y puedes ver en la piel lesionada ampollas llenas de suero procedente de los tejidos lesionados del paciente. El nombre técnico de las ampollas es flictena.

 

No rompas las flictenas porque el paciente pierde líquido corporal y aumentas el riesgo de infección.

 

La piel que sufrió una quemadura superficial de segundo grado está húmeda (porque se produce la salida de suero por la piel lesionada), enrojecida, inflamada y dolorida. La mayoría de las quemaduras superficiales de segundo grado cicatrizan en 10 a 21 días, pero dejan un cambio en el color y la pigmentación de la piel.

 

Quemaduras de segundo grado profundo: Afectan a la epidermis y a toda la dermis. Son muy dolorosas. La piel lesionada está seca o menos húmeda que las de segundo grado superficial, y es de aspecto brillante y nacarado. Al igual que las de segundo grado superficial también deja cicatrices cuando se curan.

 

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Quemaduras de tercer grado. 


En las quemaduras de tercer grado, el agente que produce la lesión destruye todas las capas que forman la piel, afectando al tejido subcutáneo, músculos y puede llegar a hueso, de forma que la zona lesionada queda hundida con respecto al tejido que la rodea. 

 

Aunque te resulte difícil de creer, las lesiones de tercer grado no son dolorosas porque se destruyen las terminaciones nerviosas de la piel, que están situada en la dermis. Lo que sí duele son las lesiones de segundo y primer grado que rodean a la lesión más profunda.

 

La piel presenta un color blanco céreo (del color de las velas) o negruzco por las zonas carbonizadas y no hay ampollas.

 

Son muy graves, dejan profundas cicatrices y para su curación son necesarios injertos de piel.

  

Cuando la quemadura, por su profundidad, compromete a un músculo, hueso, un tendón y/o un ligamento, se clasifica como quemadura de cuarto grado. Estas quemaduras son las más graves: con frecuencia ponen en riesgo la vida del paciente y es posible que requieran amputación.

 

¿Sabrías distinguir una quemadura?

 

De primer grado: La piel está enrojecida (a veces inflamada) y el paciente siente dolor y picor.

 

De segundo grado: La piel está enrojecida, inflamada y con ampollas. El dolor es intenso.

 

De tercer grado: La piel está totalmente destruida, es de color blanquecino o negruzco, cuando está carbonizada, y NO hay ampollas. No son dolorosas.

 

vv.jpgqqw.pngContinuara...............................

 

Antony

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