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En esta tercera parte vamos a conocer también varios capítulos entre ellos Quemaduras. ¿Saber qué es la Piel? Quemaduras de primer grado. ¿Cómo prevenir las quemaduras solares? Quemaduras de segundo grado. Quemaduras de tercer grado.
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Todo el mundo ha oído hablar de las quemaduras, pero ¿sabrías definirlas? ¿Y reconocerlas o clasificarlas?
Se denomina quemadura a la lesión de los tejidos producidas por el calor o el frío, por sustancias químicas de tipo corrosivo, por descargas eléctricas y radiaciones.
La quemadura afecta en primer lugar a la piel, pudiéndose extender a la capa muscular e incluso al hueso. Debido a la masiva destrucción de tejidos se producen grandes pérdidas de líquidos y electrolitos, que producen alteraciones importantes en el organismo y harán necesarias la utilización de medidas urgentes y agresivas en el tratamiento.
Una quemadura grave puede poner en peligro la vida y requiere atención médica inmediata.
La gravedad de la quemadura depende, principalmente, de la temperatura del medio que la causó y la duración de exposición a ésta por parte de la víctima.
La gravedad también está determinada por el lugar del cuerpo donde se produce, la extensión de esta, edad (los niños y los ancianos son más vulnerables) y el estado físico de la víctima.
La quemadura no sólo destruye la capa protectora de la piel, sino que además, causa alteraciones en otros órganos y sistemas que serán más graves cuanto más profunda y extensa sea la quemadura.
Las quemaduras pueden clasificarse en diferentes grados dependiendo de la profundidad de las lesiones que producen en los tejidos. Las debes valorar desde fuera a dentro:
• Quemaduras de Primer grado
• Quemadoras de segundo grado
◦ Superficial
◦ Profundas
• Quemaduras de Tercer grado
La piel es un órgano, de hecho es nuestro órgano más grande: Ocupa aproximadamente 2 m² de extensión y su espesor varía entre los 0,5 mm de los párpados a los 4 mm del talón. Su peso total es de unos 5 kg.
La piel es esencial para la supervivencia de una persona: Forma una barrera que protege nuestro cuerpo de infecciones y de lesiones externas, regula y evita la pérdida de líquidos fundamentales para la vida como la sangre y el agua, nos ayuda a regular la temperatura corporal a través de la transpiración y nos protege de los rayos ultravioletas nocivos del sol. Además, las células nerviosas de nuestra piel nos ayudan a sentir sensaciones como el frío, el calor o notar cuando nos tocan.
La piel está formada por tres capas que de fuera a dentro son: la epidermis, la dermis y el tejido subcutáneo.
La Epidermis es la capa superior de la piel, la más externa, la que puedes ver y tocar. Es la que da resistencia y protección. Tiene el espesor de una hoja de papel en la mayor parte del cuerpo. La epidermis tiene cuatro capas de células que se descaman y renuevan constantemente, de hecho, en cada minuto del día perdemos entre 30.000 y 40.000 células muertas de la superficie de nuestra piel.
Por debajo de la epidermis se encuentra la siguiente capa de nuestra piel, la dermis, que está formada por vasos sanguíneos, terminaciones nerviosas, glándulas sebáceas (las cuales producen el aceite natural de la piel) y sudoríparas. También contiene sustancias que le dan resistencia y flexibilidad a la piel. La dermis nutre a la epidermis.
La capa inferior de nuestra piel es el tejido subcutáneo. Está formada en su mayoría por grasa que ayuda a proteger al cuerpo contra golpes y otras lesiones y ayuda a mantener la temperatura corporal.
En la piel del hombre se produce más secreción sebácea que la que tiene la mujer. Esto es debido a la mayor cantidad de andrógenos (hormona sexual masculina) que produce el varón. Cómo consecuencia, la piel masculina es más gruesa y grasa que la femenina.
Quemaduras de primer grado.
El ejemplo más claro de una quemadura de primer grado es la quemadura producida por el sol, sin tomar las medidas adecuadas:
Has pasado más de una hora tomando el sol y no has tenido la precaución de ponerte una crema protectora. Tu piel empieza a enrojecerse y sientes en ella mucho calor, parece que estás "ardiendo".
Las quemaduras de primer grado lesionan la capa superficial de la piel (la epidermis). La zona afectada se encuentra enrojecida, en ocasiones puede estar inflamada. Son dolorosas y también pueden producir quemazón y picor.
Curan por sí solas a los pocos días, aunque puedes acelerar este proceso hidratándolas y aplicando frío en forma de paños. De esta forma alivias la sensación de dolor y tirantez.
Estas quemaduras no producen cicatriz, pero sí es posible que se caigan las células lesionadas para ser sustituidas por otras. Por este motivo te "pelas" después de tomar el sol.
¿Cómo prevenir las quemaduras solares?
Seguro que más de una vez has mudado tu piel (te has "pelado) a consecuencia de una quemadura solar. Esta actitud no es muy saludable, ya que si tomas el sol sin la debida protección, estarás expuesto a padecer diversas enfermedades de la piel. Por eso te recomiendo que siguas estos consejos.
Como medida general debes evitar la exposición prolongada al sol ya que este produce una agresión contra tu piel: Debido a esto, se acelera el envejecimiento de esta, aparecen en ella manchas y arrugas y, además, es la responsable de la aparición de cáncer de piel (melanoma).
La mejor manera de evitar las quemaduras solares es tomar las medidas preventivas adecuadas antes de que estas aparezcan.
Sigue estos consejos:
Quemaduras de segundo grado.
Para entender con más facilidad las lesiones que producen las quemaduras de segundo grado, imagina a una persona que expone una parte de su cuerpo a una fuente de calor: Si la exposición es muy breve, como ocurre al pasar la mano de forma rápida por encima de una llama, aparecerá como mucho un enrojecimiento de la zona expuesta al calor y poco más. Esto sería una quemadura de primer grado, ya que sólo está afectada la capa más externa de la piel, la epidermis.
Si esta persona deja más tiempo su mano sobre la llama, además de la epidermis, la acción del calor irá penetrando por su piel, destruyéndola hasta llegar a la dermis.
Las quemaduras de segundo grado penetran más profundo que la quemadura de primer grado: destruyen las capas de la epidermis y llegan hasta la capa de la dermis. Pueden dañar las glándulas sudoríparas y los folículos pilosos, y son extremadamente dolorosas. Además producen una inflamación intensa del lugar quemado y suelen aparecer ampollas.
Dependiendo de la profundidad de la piel afectada pueden ser superficiales y profundas, pero a veces es muy difícil distinguir si la quemadura es de segundo grado superficial o profunda.
Quemaduras de segundo grado superficial: Está afectada la epidermis y parte más superficial de la dermis. Son muy dolorosas y puedes ver en la piel lesionada ampollas llenas de suero procedente de los tejidos lesionados del paciente. El nombre técnico de las ampollas es flictena.
No rompas las flictenas porque el paciente pierde líquido corporal y aumentas el riesgo de infección.
La piel que sufrió una quemadura superficial de segundo grado está húmeda (porque se produce la salida de suero por la piel lesionada), enrojecida, inflamada y dolorida. La mayoría de las quemaduras superficiales de segundo grado cicatrizan en 10 a 21 días, pero dejan un cambio en el color y la pigmentación de la piel.
Quemaduras de segundo grado profundo: Afectan a la epidermis y a toda la dermis. Son muy dolorosas. La piel lesionada está seca o menos húmeda que las de segundo grado superficial, y es de aspecto brillante y nacarado. Al igual que las de segundo grado superficial también deja cicatrices cuando se curan.
Quemaduras de tercer grado.
En las quemaduras de tercer grado, el agente que produce la lesión destruye todas las capas que forman la piel, afectando al tejido subcutáneo, músculos y puede llegar a hueso, de forma que la zona lesionada queda hundida con respecto al tejido que la rodea.
Aunque te resulte difícil de creer, las lesiones de tercer grado no son dolorosas porque se destruyen las terminaciones nerviosas de la piel, que están situada en la dermis. Lo que sí duele son las lesiones de segundo y primer grado que rodean a la lesión más profunda.
La piel presenta un color blanco céreo (del color de las velas) o negruzco por las zonas carbonizadas y no hay ampollas.
Son muy graves, dejan profundas cicatrices y para su curación son necesarios injertos de piel.
Cuando la quemadura, por su profundidad, compromete a un músculo, hueso, un tendón y/o un ligamento, se clasifica como quemadura de cuarto grado. Estas quemaduras son las más graves: con frecuencia ponen en riesgo la vida del paciente y es posible que requieran amputación.
¿Sabrías distinguir una quemadura?
De primer grado: La piel está enrojecida (a veces inflamada) y el paciente siente dolor y picor.
De segundo grado: La piel está enrojecida, inflamada y con ampollas. El dolor es intenso.
De tercer grado: La piel está totalmente destruida, es de color blanquecino o negruzco, cuando está carbonizada, y NO hay ampollas. No son dolorosas.

Continuara...............................
Antony