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La posición de Trendelenburg, o su variante modificada la posición anti-shock (decúbito supino con elevación de las piernas), ha gozado de una gran aceptación por los clínicos asistenciales en el manejo urgente del paciente con hipotensión sintomática (secundaria o no a shock), siendo una técnica sostenida de forma empírica hasta nuestro días desde hace más de 100 años.
La experimentación en pacientes sobre los efectos de la posición de Trendelenburg sobre la hemodinámica humana se remontan hasta hace cuatro décadas. Posteriormente, varios ensayos controlados orientados en la misma línea concluyen en que la elevación de las piernas puede incrementar la precarga ventricular pero no provoca modificaciones significativas del rendimiento cardiaco. E incluso se constataron efectos secundarios perniciosos, como el agravamiento de las patologías pulmonares (especialmente en pacientes obesos, por presiones del paquete intestinal sobre el diafragma) y aumentos de las presiones intracraneales y oculares.
En contra de las conclusiones sostenidas por más de una decena de experimentos, gran parte de los actuales manuales y guías que se publican a nivel internacional sobre práctica clínica en urgencias y emergencias continúan recomendando empíricamente esta práctica.
COMENTARIOS DEL EDITOR:
La posición de Trendelenburg, o antishock, constituye una de las acciones prioritarias que según multitud de manuales (orientados a profesionales o socorristas circustanciales) debe aplicarse ante un paciente con signos y síntomas de hipotensión, shock o mareo.
Sin embargo, el empleo masivo de la posición de Trendelenburg en el tratamiento urgente del paciente hipotenso contrasta escandalosamente con la escasa evidencia que respalda su utilización, pudiendo incluso resultar contraproducente para el afectado. La revisión sistemática de la evidencia generada sobre la pertinencia del Trendelenburg llevada a cabo por los autores del artículo nos sugiere que tal vez sea hora de concienciarnos en la necesidad de justificar nuestra praxis clínica diaria en la producción científica existente en vez de en la ingente cantidad de años de experiencia sin cuestionar procedimientos ritualizados.
Bibliografía
Emergencias. 2012; 24 (2): 143-150. Disponible en: http://www.semes.org/revista/vol24_2/12.pdf
https://twitter.com/alxa80
https://twitter.com/TESCANARIAS/status/336912722656624640
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