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Segunda parte del artículo, digestión y el metabolismo, tan interesante como la primera parte, esperando que sea del interés de todos ustedes.
El proceso de digestión y metabolismo (I).
Ahora que ya conocemos las características anatómicas y funcionales de los órganos digestivos, va a resultar muy fácil la comprensión del funcionamiento general para llegar a obtener las sustancias nutritivas necesarias.
Los alimentos que entran en la boca, gracias al proceso de masticación y salivación, son convertidos en una masa semilíquida que se llama bolo alimentario.
El bolo es impulsado hacia la faringe gracias a la lengua y en este momento se produce el reflejo de la deglución, gracias al cual se cierra el paso hacia las fosas nasales y hacia la laringe, para que el alimento se desplace al esófago y no irrumpa en el tracto respiratorio.
En condiciones normales la deglución se realiza en cinco o seis segundos, y en este tiempo no puede inspirarse, ya que la laringe se encuentra cerrada. En más de una ocasión te habrá ocurrido que un pequeño error en todos estos movimientos reflejos ha provocado el paso de comida o bebida por las fosas nasales hacia la nariz o hacia las vías respiratorias bajas... Y habrás utilizado esa expresión... "Se me fue por el otro lado". Efectivamente se fue por el conducto que no corresponde.
Una vez en el esófago, el bolo se desplaza a través de él, gracias a los movimientos de la musculatura de su pared, denominados movimientos peristálticos.
Estas contracciones provocan la apertura del cardias y el alimento cae al interior del estómago.
En el estómago el bolo alimentario es mezclado y triturado gracias a los movimientos de la pared; pero además va a someterse durante un par de horas a la acción del jugo gástrico para digerir los alimentos.
Vamos a recordar, para comprender la acción de las secreciones del tubo digestivo, cuáles son las sustancias nutritivas:
| Sustancias nutritivas | Tipos | Alimentos que los contienen |
| Hidratos de carbono o glúcidos | Glucosa, fructosa, lactosa, sacarosa... | Cereales, féculas, dulces... |
| Lípidos o grasas | Colesterol, triglicéridos, ácidos grasos... | Carne, leche y derivados, aceites, frutos secos... |
| Proteínas | Péptidos, aminoácidos... | Carne, pescado, huevos, legumbres... |
| Vitaminas | Vitaminas A, B, C, D, E y K | En muchos alimentos |
No hay que olvidar tampoco, que los minerales y el agua son también nutrientes fundamentales para el organismo; aunque no requieren de un proceso de digestión para ser absorbidos, ya que son elementos de pequeño tamaño.
El proceso de digestión y metabolismo (II).
Si retomamos el trayecto del bolo alimentario, en el estómago el ácido clorhídrico va a facilitar la acción de un enzima, la pepsina, que se encarga de fraccionar las proteínas.
Tras la acción de los movimientos gástricos, los alimentos se encuentran mezclados en una masa casi líquida y algunas moléculas están ya parcialmente digeridas.
El alimento atraviesa el píloro y entra en el intestino delgado. En su primera porción, el duodeno, van a ser vertidos el jugo pancreático y la bilis.
La acción digestiva de la bilis, elaborada por el hígado, recae sobre las grasas, ya que las emulsiona y facilita así la acción de los enzimas del páncreas sobre ellas.
Funciones de los órganos digestivos
El jugo pancreático contiene una gran cantidad de enzimas digestivos, cada uno con acción sobre alguno de los nutrientes:
A lo largo del intestino delgado, en el yeyuno y en el íleon, se produce la absorción de las sustancias nutritivas que pueden asimilarse y pasar a la sangre.
Al intestino grueso llegarán heces de consistencia semilíquida. A lo largo de su trayecto, buena parte del agua es reabsorbida, y por ello las heces que se almacenan para ser eliminadas al exterior tienen una consistencia más sólida. La materia fecal se acumula en el colon sigmoide y el recto, hasta que se relajan los esfínteres que se mantenían cerrados y se produce su evacuación.
Hemos visto hasta el momento las características anatómicas y el funcionamiento normal de los órganos del aparato digestivo. Ahora veremos algunos trastornos de ese funcionamiento y sus enfermedades más frecuentes.
Síntomas y signos digestivos (I).
Las manifestaciones digestivas pueden ser muy variadas, algunas de ellas son tan comunes que, con toda seguridad, vas a reconocerlas.
Dos manifestaciones frecuentes son las náuseas (síntoma) y vómitos (signo) Normalmente la necesidad de expulsar el contenido del estómago precede a la expulsión.
Ambas manifestaciones se producen por contracciones en el estómago y el esófago en sentido inverso a los movimientos peristálticos, cuando por diversos motivos se estimula un centro del vómito que se localiza en el tronco del encéfalo. Recuerda que se trataba de un órgano del sistema nervioso central situado entre el encéfalo y la médula espinal.
Este estímulo puede tener o no un origen digestivo. Se perciben náuseas y se dan vómitos en trastornos del sistema nervioso, como es el caso de las meningitis, o acompañando a dolores intensos, como por ejemplo en algunas cefaleas. Otras veces están relacionados con el equilibrio, como es el caso de los viajes en barco u otros vehículos. Pero generalmente se producen por irritación de las paredes del estómago, en las gastritis, en los excesos de alcohol, etc.
En ocasiones, a través del vómito se expulsa sangre, y este signo recibe el nombre de hematemesis. Siempre indica que existe una hemorragia en el esófago, en el estómago o en el duodeno.
Un signo relacionado con las hemorragias del tubo digestivo es la melena, que consiste en la eliminación de heces con sangre digerida por los jugos digestivos. La melena se produce cuando existe una hemorragia en algún punto del intestino delgado o en los primeros segmentos del colon. Tiene un aspecto característico: las heces son negras, brillantes y pegajosas, como el alquitrán.
Las hemorragias de esófago, estómago y duodeno ocasionan hematemesis, o expulsión de sangre a través del vómito; mientras que las hemorragias que se producen más allá del duodeno originan melenas. En los casos de hemorragia en la última porción del tubo digestivo, las heces aparecen teñidas de sangre roja, y este signo se denomina rectorragia.
Un síntoma también relativamente frecuente es la pirosis, una sensación de ardor en la boca del estómago, detrás del esternón, que se produce cuando el contenido gástrico, rico en ácido, retorna al esófago.
Puede presentarse en condiciones normales después de comidas copiosas, pero si es reiterado indica siempre que existe algún trastorno, como por ejemplo un exceso de producción de ácido clorhídrico.
Otro síntoma común a muchas afecciones digestivas es la dispepsia, que consiste en una alteración en la digestión que puede manifestarse en forma de distensión en el abdomen, pirosis, sensación de pesadez en el estómago, dolor abdominal, náuseas y vómitos,...
Como ves, se trata de un síntoma muy amplio y ello obedece a que las causas también pueden ser muy diversas. Pueden producir dispepsia los trastornos relacionados con la secreción de la bilis o cualquier alteración intestinal.
Síntomas y signos digestivos (II).
Seguramente conoces muy bien otra manifestación digestiva muy frecuente, como la diarrea.
Se define como la evacuación de un mayor volumen de heces, de consistencia líquida y con una mayor frecuencia.
El origen siempre está relacionado con tres mecanismos:
Las enfermedades que provocan estas alteraciones son:
Es un trastorno que generalmente no ocasiona problemas, ya que se trata de diarreas agudas que duran pocos días pero en ocasiones, si es intensa o crónica, puede ocasionar trastornos como deshidratación, por la pérdida de agua, o pérdida de peso.
Un signo característico de algunas enfermedades del hígado es la ictericia, tonalidad amarillenta de la piel y mucosas (es más fácil de ver en la conjuntiva blanca del ojo) que se aparece cuando aumenta en la sangre la presencia de un pigmento, la bilirrubina, que se forma a partir de la degradación de la hemoglobina y que debe ser eliminado al exterior a través de las heces.
Generalmente este signo se acompaña de una coloración oscura de la orina, coluria, y una pérdida de coloración de las heces, acolia.
Las enfermedades hepáticas cursan habitualmente con ictericia pero se acompañan también con frecuencia de otras manifestaciones como la ascitis, acumulación de líquido en la cavidad peritoneal, o la hepatomegalia, aumento de tamaño del hígado.
Enfermedades digestivas.
De todas las enfermedades del estómago y el intestino, probablemente la gastritis es la más común. Se trata de una inflamación de la mucosa gástrica, la capa de tejido que recubre el interior del estómago.
Se manifiesta como consecuencia de la irritación provocada por diferentes causas, como por ejemplo alimentos en mal estado, infecciones, consumo excesivo de alcohol o algunos medicamentos. Seguramente reconocerás una práctica preventiva habitual, que consiste en administrar protectores gástricos cuando se ingieren algunos analgésicos o antiinflamatorios.
Otra de las causas importantes de gastritis es el estrés, ya que se acompaña de un aumento de la secreción de ácido clorhídrico por parte del estómago.
Las manifestaciones de la gastritis son muy variables. Pueden ocasionar pocas molestias pero en muchos casos se acompaña de anorexia, dolor abdominal, náuseas, vómitos e incluso hemorragias gástricas.
Otra patología muy frecuente en nuestro medio es la úlcera péptica o úlcera gastro-duodenal, según se localice en uno u otro órgano. Se trata de una afección que afecta casi a un 10% de la población en un algún momento de la vida.
Consiste en la erosión de la mucosa del estómago o el duodeno, provocada por la acción corrosiva del jugo gástrico.
La erosión suele cicatrizar al cabo de unas semanas de su aparición pero con frecuencia reaparece. Por ello se considera un trastorno crónico, en el que alternan periodos de normalidad con brotes ulcerosos.
Hace algunos años se descubrió la relación existente entre la Helicobacter pilory, una bacteria que coloniza el estómago, y la úlcera gastro-duodenal o la gastritis. Desde que se conoce esta relación la prueba diagnóstica de elección es la endoscopia digestiva. El tratamiento antibiótico de esa infección ha permitido resolver un gran número de estas enfermedades sin tener que utilizar las técnicas quirúrgicas habituales mediante las cuáles se extirpa el fragmento afectado del órgano.
En el diagnóstico de las enfermedades del tubo digestivo, la endoscopia es una técnica diagnóstica y terapéutica idónea para visualizar los órganos, realizar biopsias, extirpar pequeñas lesiones o aspirar secreciones. Según la zona a explorar, el tubo de escopia se introduce desde la cavidad oral o desde el conducto anal. Según el tramo digestivo a explorar recibe denominaciones específicas:
esófago-gastro-duodenoscopia, colonoscopia, recto-sigmoidoscopia.
La úlcera gastro-duodenal, así como otras patologías abdominales, como la apendicitis, pueden perforar el tubo digestivo, y ocasionar una inflamación del peritoneo. La peritonitis es un trastorno grave que cursa con dolor abdominal agudo y vientre en tabla, característico de irritación peritoneal.
El cáncer de colon.
Una enfermedad con una incidencia elevada entre los 50 y 70 años es el cáncer de colon y recto. Es uno de los más frecuentes en los países industrializados, el segundo, después del cáncer de pulmón en los hombres y del cáncer de mama en las mujeres; y constituye también una de las causas más frecuentes de muertes.
La etiología se desconoce, pero como ocurre en el cáncer de otras localizaciones, existen una serie de factores determinantes que predisponen a su aparición, como por ejemplo:
Durante las fases iniciales de la enfermedad habitualmente no aparecen síntomas o signos. Las primeras manifestaciones aparecen con el aumento de tamaño del tumor:
Bolsa de colostomia
En fases más avanzadas de la enfermedad pueden aparecer metástasis, con afectación de diferentes órganos como por ejemplo hígado, huesos o pulmones. Por ello es importante la detección precoz de las lesiones mediante la colonoscopia o la recto-sigmoidoscopia, que permite visualizar las lesiones benignas con riesgo de malignizar e incluso obtener muestras de biopsia para analizar.
Normalmente las medidas terapéuticas en este tipo de trastornos son quirúrgicas y consisten en la extirpación del fragmento de intestino afectado. Según la zona se realizará una Colostomía, un procedimiento que deja una obertura en la cavidad abdominal para que puedan ser eliminadas las heces al exterior mediante unas bolsas como las de la imagen.
Enfermedades de las glándulas accesorias.
Una de las enfermedades más conocidas del hígado es la hepatitis, una inflamación que puede tener distintas causas: diversos tipos de virus, el alcohol y algunos fármacos o tóxicos.
La hepatitis vírica es causada por virus específicos, entre los que destacan tres:
Hemos visto que algunas hepatitis víricas pueden provocar una cirrosis hepática, un trastorno grave e irreversible en el que se desorganiza la arquitectura hepática normal y se altera el funcionamiento del órgano. Pero en nuestro medio, los dos tercios de las cirrosis están relacionadas con el consumo excesivo de alcohol, ya que se trata de un potente tóxico para las células hepáticas.
Una complicación urgente de la cirrosis son las varices esofágicas que si sufren una ruptura, ocasionan una hemorragia digestiva.
Uno de los trastornos más frecuentes del aparato digestivo es la litiasis biliar, la formación de cálculos o piedras, en las vías biliares; generalmente en la vesícula biliar. Es una alteración mucho más frecuente en mujeres, sobretodo si son mayores de 40 años y además obesas y con antecedentes familiares.
Algunas veces no ocasiona sintomatología pero habitualmente genera sensación de pesadez, dispepsia, ictericia y habitualmente dolor cólico, que se produce cuando la vesícula biliar intenta expulsar el cálculo mediante contracciones intensas.
Para evitar las posibles complicaciones de la litiasis biliar, el tratamiento hasta el momento más efectivo es la extirpación quirúrgica de la vesícula biliar. Actualmente la mayoría de las intervenciones de este tipo se realizan por vía endoscópica, mediante una cirugía mínimamente invasiva (pequeña incisión en la pared abdominal).
Por último mencionar la pancreatitis, una inflamación del páncreas que generalmente está relacionada con el consumo excesivo de alcohol, aunque también puede originarse por la obstrucción a la salida del conducto pancreático por un cálculo biliar. Recuerda que el conducto pancreático y el colédoco, conducto biliar, vierten su secreción en el mismo punto del duodeno. Es una enfermedad grave ya que puede provocar una necrosis del órgano por la acción de todos los enzimas pancreáticos al no poder ser vertidos a través del jugo pancreatico.
Continuara…La obesidad. La excreción de orina. Anatomía del aparato excretor (II). La formación de la orina (I). Síntomas y signos. Enfermedades renales
Antony