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Esta enfermedad fue descrita y documentada por primera vez en 1817 por el médico británico Dr. James Parkinson al que llamó "parálisis agitante".
Se trata de una enfermedad degenerativa del sistema nervioso, cuya características son el temblor en brazos, manos y piernas asi como falta de coordinación para realizar labores cotidianas.
Es un padecimiento que aproximadamente aparece en 2 de cada 1.000 personas y más frecuentemente después de los 50 años de edad; aunque en ocasiones se presenta en adultos jóvenes y pocas veces en niños.
Se presenta de igual manera en hombres y mujeres sin importar color, raza, nivel social o situación geográfica.
En México, según la Secretaría de Salud, el Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente. Se estima que medio millón de mexicanos de más de 60 años lo sufren. Cada año se reportan 10 mil nuevos casos y 10% de las personas con la enfermedad presenta síntomas antes de los 40 años.
Los cambios bioquímicos asociados a la enfermedad fueron ide
ntificados en los años 1960.
Los investigadores identificaron un defecto cerebral fundamental el cual distingue a la enfermedad: las pérdidas de células cerebrales que producen un neurotransmisor y que ayuda a dirigir la actividad muscular. Este descubrimiento llevó a los científicos a encontrar el primer tratamiento eficaz de la enfermedad de Parkinson con lo que surgieron diferentes formas de elaborar terapias nuevas y aún más eficaces.
Sus causa aún no se saben con certeza, se tiene algunas teorias relacionaas con daño oxidativo, toxinas ambientales, predisposición genética y envejecimiento acelerado.
Algunos científicos creen que el parkinson es causado por la oxidacion de la MPTP = metil fenil tetrahidropiridina: Los radicales libres son inestables debido a que carecen de un electrón. En un intento por reemplazar el electrón que falta, los radicales libres reaccionan con las moléculas circundantes (especialmente en metales tales como el hierro), en un proceso llamado oxidación.
Esta teoría se comprueba porque encontraron que los pacientes con la enfermedad tenian niveles elevados de hierro en el cerebro, en especial en la sustancia negra, y niveles decrecientes de ferritina, que sirve como mecanismo protector rodeando al hierro y aislándolo.
Otros científicos han sugerido que la enfermedad de Parkinson puede ocurrir cuando una toxina externa o interna destruye selectivamente las neuronas dopaminérgicas y las cuales pueden estar en los pesticidas o en los alimentos. Sin embargo hasta la fecha ninguna investigación ha proporcionado prueba definitiva de que una toxina sea la causa de la enfermedad.
Una teoría reciente implica a factores genéticos en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson. Esto se basa en que de un 15 a un 25 por ciento de los pacientes de Parkinson tienen un familiar cercano que ha experimentado síntomas de Parkinson (tal como el temblor).
En cambio otra propone que la enfermedad de Parkinson ocurre cuando, por causas desconocidas, se desgastan las neuronas productoras d
e dopamina normal, este desgaste se acelera con la edad en ciertas personas.
Los síntomas del mal de parkinson en ocasiones confunden a los doctores y el paciente, por lo que es tratado de otras enfermedades antes de llegar al diagnóstico y al tratamiento correcto.
Los síntomas iniciales pueden ser leves e inespecíficos, por ejemplo el paciente puede presentar un temblor leve o una ligera sensación de rigidez y de arrastre de un pie o de una pierna.
Es muy importante además mencionar que el padecimiento no acorta la esperanza de vida de la persona.
• Rigidez muscular.
• Temblor pudiendo ser de diferentes intensidades.
• Falta de movimientos.
• Dificultades al andar, arrastran los pies.
• Mala estabilidad al estar parado, parece que pendulan.
• Tienen problemas para comenzar a andar. Si no finalizan un movimiento, tiene dificultades para reiniciarlo o para terminarlo.
• Falta de expresión de la cara.
• Lentitud de movimientos o Bradicinesia.
• El paciente no puede permanecer quieto aun estando sentado.
• Movimiento de los dedos como si estuvieran contando dinero.
• Boca abierta con dificultad para mantenerla cerrada.
• Tono de voz bajo y monótono.
• Dificultad para escribir, para comer o para realizar movimientos finos.
• A veces se presentan deterioro intelectual.
• Estreñimiento.
• Pérdida de peso.
• Piel grasosa.
• Trastornos al dormir.
• Cierran forzadamente los párpados.
• Infecciones de la vejiga.
• Babeo.
• Confusión.
• Demencia.
• Pérdida de la memoria.
• Ansiedad, estrés y tensión.
• Depresión la cual puede deberse a la pérdida de dopamina en ciertas áreas del cerebro relacionadas con el placer y el estado de ánimo.
Si el mal de Parkinson se deja sin tratamiento, progresa hasta provocar incapacidad total, acompañada frecuentemente de un deterioro general de todas las funciones cerebrales llevando a una muerte prematura
El médico pueda diagnosticar la enfermedad de Parkinson basándose en los síntomas y en el examen físico. Sin embargo, los síntomas pueden ser difíciles de evaluar, particularmente en las personas de edad avanzada.
Un examen puede mostrar movimientos espasmódicos y rígidos, temblores tipo enfermedad de Parkinson y dificultad para iniciar o completar los movimientos voluntarios. Los reflejos son esencialmente normales.
Se pueden necesitar exámenes para descartar otros trastornos que causan síntomas similares.
Tratamiento
El mal de Parkinson aún no tiene cura defitiva, para controlarlo expertos en el tema sugieren utilizar las siguientes alternativas terapéuticas:
Utilización de precursores de la dopamina: Una vez que el médico ha optado por la terapia con medicamentos, es muy importante que constantemente este observando al paciente y a medida que cambian los síntomas, analizar si es posible que se modique el medicamento, la dosis, la cantidad de tiempo entre las dosis o la combinación de los medicamentos utilizados.
Muchos medicamentos pueden causar efectos secundarios severos, así que el control y seguimiento por parte del médico es importante.
Algunos de los medicamentos adicionales que ayudan a reducir los síntomas o a controlar los efectos secundarios del tratamiento principal son: antihistamínicos, antidepresivos, agonistas dopaminérgicos, inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO) y otros.
Trasplante de células madre en los ganglios basales, para reinervar las zonas de producción del neurotransmisor.
Otra opción es la cirugía estereotáxica que se está realizando en nuestro país, con muy buenos resultados: Esta cirugía se efectúa con el paciente despierto, sólo se aplica anestesia local en la región que se perfora para instalar el "marco de estereotáxica", aparato que permite dirigirse, mediante imágenes, hasta las partes más profundas del cerebro a fin de localizar la zona afectada y proceder a tratarla.
Los candidatos para la cirugía se seleccionan de acuerdo con la gravedad o alto grado de afectación por mal de Parkinson, casos en los que los medicamentos ya no surten efecto.
En todos los pacientes operados se logró reducir significativamente la rigidez, lentitud o temblor incontrolable que ocasiona este padecimiento.
Tras la cirugía, el tiempo de recuperación fluctúa entre tres y seis meses. Con el apoyo de especialistas en psicología y rehabilitación física, las personas pueden retomar sus actividades cotidianas muy pronto.
Una forma de tratar esta enfermedad utilizando el procedimiento anterior , es a través de un electrodo que se conectará con los centros cerebrales donde se genera la dopamina, además de una fuente de poder debajo de la piel, en la región de la clavícula (entre la parte superior del pecho y el hombro), con una batería que tiene una vida útil de ocho años en promedio. Como tercer componente se introduce una extensión que conecta a los dos elementos mencionados.
Este modulador o "marcapasos cerebral" como ya se le conoce, también es útil en casos de epilepsia agregan los neurólogos mexicanos, porque previene crisis convulsivas, o para controlar dolor muy intenso, como el que se genera a causa de cáncer. De manera similar, lo que se hace es estimular centros neuronales específicos, distintos a los de la enfermedad de Parkinson, y los resultados que se han obtenido son muy satisfactorios.
Investigadores estadounidenses aseguran que los analgésicos de venta libre como la aspirina y el ibuprofeno pueden disminuir el riesgo de desarrollar enfermedad de Parkinson.
Un equipo de la Universidad de California en Los Angeles, realizó un estudio donde analizó a 579 hombres y mujeres de California, la mitad de los cuales padecía enfermedad de Parkinson.
Los investigadores descubrieron que los usuarios de estos medicamentos eran menos propensos a contraer Parkinson, especialmente los que habían consumido ibuprofeno y otros AINE distintos a la aspirina.
Las mujeres que tomaban aspirina regularmente, redujeron en alrededor de un 40 por ciento su riesgo a desarrollar enfermedad de Parkinson. Este medicamento causa mayor efecto en las mujeres porque consumen dosis mayores para la artritis o los dolores de cabeza, en cambio los hombres consumen dosis menores de aspirina para los problemas cardíacos.
El resultado de estos estudios y el aumento de esta enfermedad a medida que las personas envejecen, exigen realizar más estudios, para explicar por qué estos medicamentos jugarían un rol protector
Sugerencias finales
Es muy importante diagnosticar la enfermedad del Parkinson en sus primeras etapas. Hay que tener presente que si el Parkinson evoluciona lentamente en el transcurso de varios años, si se comienza un tratamiento y se mantiene el apego al medicamento, lo más probable es que el paciente pueda trabajar y seguir con su vida productiva durante muchos años.
Aunado a los tratamientos indicados por el médico es recomendable:
* Una dieta balanceada que permitirá el mejor aprovechamiento de las medicinas.
* Evitar enfermedades crónicas degenerativas como diabetes e hipertensión.
* Hacer ejercicio físico para mejorar postura y marcha.
* Tomar terapia de lenguaje y ocupacional.
* Evitar el estrés, ya que puede empeorar los síntomas.
* Asistir a grupos de ayuda.
* Acondiconar el hogar de tal forma que haya menos peligro y el paciente se sienta más cómodo.
* Acudir con su médico si los síntomas empeoran, si aparecen nuevos síntomas o ante cualquier efecto secundarios de los medicamentos como: movimientos involuntarios , náuseas y vómitos, mareos, cambios en el estado de alerta, en el comportamiento y en el estado de ánimo; confusión o desorientación severas, delirios, alucinaciones o pérdida de las funciones mentales.