Unidos, además de por amistad, también por un sin fin de ideas en común, nos ponemos a vuestra disposición para ayudaros en todo lo que esté a nuestro alcance, tanto en cuestiones de ámbito sanitario como en los derechos y obligaciones laborales, como también información de interés que podáis tener dentro del trabajo que estáis desempeñando.
Juro ante dios, la sociedad y mis hermanos, (todos) que pondré en ejercicio inalcanzable, todo aquello que este en mis facultades, físicas y mentales. Para auxiliar a mi prójimo caído en la desgracia súbita, de las enfermedades o de las causas traumáticas, accidentales o provocadas que puedan comprometer su salud tesoro invaluable. Sin considerar ningún credo, raza, posición política, o economía social.
Que la estrella de la vida guié mi camino con su luz implacable y destellante alimentada eternamente por nuestro corazón. De la cual seré sentido de interpretación, para disminuir el sufrimiento humano y sostener el amor de la vida cuantas veces sean necesarias, a cualquier hora, y lugar donde se me requiera.
Ante ustedes hermanos juro… por la moral que tengo para servir a mis semejantes, por el derecho divino de vivir, no he de quebrantar las normas para tal fin, que se me ha conferido en mi noble y honorable servicio de paramédico. Que los llantos de dolor que aclaman auxilio por doquier de los cuatro vientos mi corazón y mis sentidos escuchen.
Ya que la vida en un palpitar se pierden, y mi misión es sostener la llama ardiente, de aquello que al nacer se da y al morir se pierde. Porque entre la vida y la muerte somos la diferencia.
Paramédicos, porque no todos los hombres fuimos hechos iguales