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DE VERGÜENZA
La lista de despropósitos que los trabajadores achacan a la empresa concesionaria de las ambulancias del IB-Salut, Servicios Socisanitarios Generales (SSG), es larguísima y abarca todas los áreas del servicio. Basta poner “SSG denuncias” en google para comprobar la lista de quejas que arrastra la empresa en todo el país. Para empezar, relatan las deficiencias de los vehículos un grupo de empleados y exmiembros de la plantilla en Eivissa, que denuncian que han prescindido de sus servicios al tener que pasar a ser fijos y que han sido sustituidos por personal sin el correspondiente título de Técnico en Emergencias Sanitarias y con contratos de formación o de prácticas, con los que la “empresa se ahorra entre el 25 y el 40% del sueldo, así como la Seguridad Social y además se lleva subvenciones”.
Según consta en una denuncia documentada con fotografías y presentada por un trabajador ante la Inspección Sanitaria del Govern balear, las ambulancias de soporte vital básico de SSG han operado largo tiempo con medicamentos caducados, como sueros, adrenalinas y otros “que pueden resultar de vital importancia y que en un caso de emergencia de vida o muerte, cuando el tiempo es oro, el médico no se va a poner a mirar las fechas”, relata Antonio Bonet, un trabajador que al denunciar ante la Inspección de Trabajo “el mal servicio de la empresa” ha sido amenazado con despido –ahora está pendiente de juicio, pero ya ha superado otro con sentencia firme en el que se condena a su jefe de servicio por las lesiones que le produjo por unos golpes en una discusión, mientras que a él se le absuelve–.
Sin material
Los equipamientos de los vehículos de soporte vital básico también presentan deficiencias. Así, una de las ambulancias “ha estado diez meses sin pulsiosímetro [para tomar el pulso de los pacientes] y lo llegó a comprar un trabajador por su cuenta, y otro que estaba haciendo transporte programado [para transportar a pacientes a diálisis o que son dados de alta, entre otros servicios ajenos a las emergencias] se encontró con que no había silla de ruedas y tuvo que coger una que tenía él en su casa”.
Sin protección para lesiones medulares
Pero el colmo se lo lleva el caso de la ambulancia de Sant Joan presentada este verano y que ha estado operativa de junio a septiembre, que no ha contado en ningún momento “con el colchón de vacío, que es el que protege la columna vertebral del paciente durante el traslado y que puede evitar lesiones medulares o que se agraven en caso de accidentes; este colchón de vacío estaba pinchado el día de la presentación y lo ha estado todo el verano”. Según las denuncias aportadas por los trabajadores, el respirador de este vehículo tampoco funcionaba, un caso que se ha dado en otras ambulancias de soporte vital básico.
Sin desinfección
“Unas horas antes de la presentación de la ambulancia de Sant Joan nos sacaron una ambulancia cochambrosa que llevaba más de un año parada y que tenía más de un dedo de polvo”. “La tuvimos que limpiar con un trapo y líquidos sin cumplir con el protocolo de desinfección y se le puso equipo tomado de otras ambulancias”, relata Bonet, quien, al igual que otros trabajadores, explica que el resto de vehículos sanitarios de SSG tampoco cumplen con el protocolo que obliga a desinfectar semanalmente y con productos específicos todos los transportes de emergencias sanitarias.
Todas las críticas de Antonio Bonet han sido confirmadas posteriormente por otros cuatro profesionales vinculados a la concesionaria de las ambulancias y consultados por este medio. Todos ellos recalcan que las dos ambulancias de soporte vital avanzado, las que siempre salen con un equipo médico del 061, cumplen con todos los requisitos porque los propios sanitarios del servicio de emergencias del IB-Salut se encargan de revisarlo.
Sin revisiones
En cambio, las de soporte vital básico, que también dan servicio con equipo de emergencia médico en caso de necesidad, “están dejadas de la mano de Dios y nadie las controla, a pesar de todas las denuncias que hemos puesto”. Tambien aseguran que “ahora harán ver que están todas correctamente y pondrán todos los equipos a punto porque sale a concurso la adjudicación de las ambulancias, pero en el último año ha habido carencias de todo tipo”.
El mal estado de estos vehículos llega al punto que una de las puertas del conductor no se puede abrir y tiene que entrar y salir por la del copiloto o que “muchas de ellas tienen el escalón lateral estropeado, cuando la normativa establece que tiene que ser mecánico y no ocupar espacio dentro de la ambulancia”. Este escalón se suple “con unas banquetas del todo a cién que luego quedan dentro de la ambulancia y molestan si hay que atender a un paciente”, aseguran.
Agresiones y trato vejatorio
El colectivo de empleados y ex trabajadores de SSG también mantienen numerosos frentes laborales abiertos –”turnos abusivos de 24 horas y algunos de hasta 36, ¿cómo va a conducir una ambulancia alguien que no ha dormido–, por no hacer fija a la parte de la plantilla que cuenta con el título de Técnico en Emergencias Sanitarias o por lo que consideran abusos de su jefe de servicios, el mismo que ha sido condenado por faltas por agredir a un empleado.
El jefe de servicios fue acusado después de que él mismo presentara una denuncia contra Antonio Bonet por presuntas agresiones de éste, pero en la sentencia de finales de agosto de 2012 el juez, a partir de los testimonios, dictamina que el caso fue inverso. A raíz de la denuncia presentada por el jefe de servicios, los trabajadores enviaron una carta a la dirección de la empresa denunciando “los abusos” de éste: “Somos cada vez más, a día de hoy, los que estamos soportando un trato impropio y reprochable en todos los sentidos del señor Abel [el jefe de servicios] hacia nosotros.
“Este Jefe de zona”, sigue la carta, “a la hora de afrontar la problemática diaria, está demostrado una incapacidad desmesurada para transmitir órdenes, así como para intermediar en los conflictos y dificultades que nuestra actividad laboral conlleva normalmente. Ello da como resultado un trato siempre vejatorio con alusiones insultantes al trabajador, así como gritos y aspavientos”.
Además, aseguran que el jefe de servicios predecesor del ahora denunciado ejercía su labor “de una manera correctísima” y que los problemas de la empresa se han acentuado con el cambio en el cargo.